La timidez – freno de la creatividad
El comportamiento tímido puede ocultar diferentes personalidades, e historias personales.
Las personas con carácter introvertido prefieren mantener pocas, pero profundas relaciones humanas. Les cansa la bulla, en una fiesta multitudinaria pronto les vienen las ganas de arrancar. Prefieren mantener una conversación sobre el sentido de la vida, con una taza de café o vino. En aquellas culturas donde se aprecia ser gritón, superficial, alegre sin que lo seas de verdad, es difícil la vida de los introvertidos.
Hay comportamiento tímido que tiene sus raíces en las experiencias tempranas de la persona. Si alguien crece en un hogar donde le exigen ser siempre perfecto, y le critican constantemente, es difícil conseguir una seguridad en sí mismo. Si los padres expresan cariño sólo cuando alguien tiene un rendimiento extraordinario, el hijo se siente muy sólo, y no aprende querer a sí mismo.
Las personas de este tipo no creen que son queribles, y piden más y más pruebas de cariño. Esto es muy cansador en una relación.
Otra causa de la timidez suele ser que la persona durante su infancia sufrió algún susto grande, una humillación, o trauma. Un niño abusado se siente destruido. Un objeto frágil, quebrado, que no puede dominar su suerte, está a merced de otros. Lo peor es, que la víctima se siente culpable…
El sentido de la culpabilidad, junto con el miedo de quedar en ridículo son frenos fuertes de la creatividad.
La timidez a veces es como una burka, la manta que cubre a las mujeres afganas. Es una protección, y una carcel personal, a la vez. Oculta un deseo fuerte de mostrarse.