Siete maneras de evadir el éxito
El éxito es una bestia asustante. Es precioso, es poderoso – pero, ¿a quién le gusta tener un león debajo de su cama?
Veamos ahora siete manifestaciones del miedo del éxito. Esto no es un lapso: el lograr éxito implica muchas cosas asustantes. La lista de los comportamientos que llevan a carencia de éxito, o, lo que es peor, al fracaso, es larga. Aquí enumero unos cuantos de ellos – acaso ¿has experimentado algo semejante?
Empecemos con los más suaves, y evidentes.
1. Postergación. Tienes todo, talento, preparación, ideas maravillosas. Sin embargo, en vez de meter las manos en la masa, sigues preparandote. Compras otro libro más, te inscribes en un seminario muy importante, o se te ocurre otra idea, que es aun mejor que la anterior, pero para realizarla, tienes que prepararse… y el círculo se repite.
2. No terminar nunca. Tu tésis tiene que tener como mínimo setenta páginas, ponte tú. Has escrito sesenta páginas, bien investigadas, llenas de ideas novedosas, un hito. Pero, aquel último capítulo no se escribe nunca, tienes que pedir más tiempo, otro plazo, pasan los meses, y todavía no logras titularte.
3. No pedir ayuda. El ser humano es animal de grupo. La cultura, la ciencia, el arte, son resultados de esfuerzos de millones de personas. El „creador solitario” es un mito. Puedes tener ideas muy nuevas e inesperadas, sin embargo, el suelo de tu creación es tu cultura, tu lengua, las técnicas las que tienes a mano, y el espíritu de tu época. Pedir ayuda es tu derecho. ¿Tienes miedo de que te robarán tu idea? Pues, existe el peligro. Es riesgoso. Pero, ¿cuál es el riesgo más grande, que te roben una idea, o que no nacerá aquella gran obra de arte, o lo que sea?
4. Llegar atrasado, o no llegar. En una conferencia del gran gurú de tu área participa gente que podía promover tu éxito con sus consejos e informaciones. Ya pagabas por la participación. Sin embargo, no encuentras el lugar, o no hay donde aparcar, o antes de partir, en el último minuto cae café en tu camisa blanca. Llegas tarde, o simplemente no llegas.
Las siguientes manifestaciones de miedo al éxito son más brutales.
5. Un „apagón”. Ésto ocurre a menudo en exámenes. „Profesor, yo estudié mucho, pero mi mente quedó en blanco”. Lo curioso es, que aunque suena un pretexto gastado, muchas veces es verdad. Es más dramático aún, cuando es un artista a quien le pasa esto. Conozco un músico quien tenía gran talento para piano. A finales de sus estudios, en un concierto importante donde tocaba sin partitura, empezó con una pieza, pero no llegó más allá de un par de compáses. Intentó tocar de nuevo, pero sucedió lo mismo. Entonces, para salvar la situación, anunciaba que iba interpretar otra obra, y, desde luego, lo tocó maravillosamente bien, cosechando fuertes aplausos y ovaciones. Sin embargo, nunca más apareció ante público, y se dedicó a la pedagogía. Vaya perdida para el arte (y a la vez, bonanza para la educación musical).
6. Enfermedades. El éxito puede ser estresante, y el estrés a veces vence la felicidad y contentamiento de haber logrado una gran meta. Un joven violinista gana un concurso internacional, y luego le viene una enfermedad grave de las articulaciones. O al pintor se le deteriora la visión, sin causa evidente. Aunque suene peculiar, tales enfermedades pueden ser una especie de protección frente el estrés.
7. Autodestrucción. Esto es pan de todos los días de la prensa „tabloide”. Un sinfin de jovenes músicos de la farándula logra un tremendo éxito, y con ello, un brutal cambio en su manera de ser, estilo de vida, metas, ambiente humano, e incluso su identidad. El ejemplo más reciente es la mala suerte de la talentosísima cantante inglesa, Amy Winehouse. Que lamentable.