Sandra (no es su nombre real) era estudiante universitaria de música. Sufría de depresión, ataques de ansiedad e insomnio. Al comienzo de la primera sesión sus manos temblaban (bastante desfavorable para una estudiante de música), y tenía un fuerte dolor de cabeza. Me informó de un terrible miedo a su profesor de piano y a los exámenes, lo que hacía que pensara en dejar de estudiar. El dolor de cabeza era de 6 en una escala de 0 a 10.
Hice tapping con ella, como siempre lo hago. Sandra se sorprendió favorablemente, y con ganas hizo tres rondas para el temblor de sus manos. Suspiró, se relajó y permaneció un momento en silencio, sonriendo. ¡El verdadero trabajo podía empezar! Comenzamos por su miedo al profesor de piano.
Su último examen de piano fue desastroso. Se sentía fatal, el resultado fue malo y el profesor le decía cosas humillantes. Le pedí que me contara de ese día desde el momento en que se levantó, y que se detuviera en el instante en que sintiera la tensión en aumento. Pronto identificó el momento y le hice contar cada paso hacia el Instituto de Música.
Nos detuvimos en cada esquina donde crecía la tensión e hicimos tapping por miedo, ambivalencia, incertidumbre, enojo, envidia, solo por nombrar algunos. Al finalizar con la intensidad de una emoción negativa después de otra, comenzó a disfrutar del proceso. Cuando terminamos con el tema del examen (llevó cerca de una hora), recordamos la historia completa nuevamente y limpiamos la negatividad remanente.
Ya no temblaba, había olvidado su dolor de cabeza y estaba esperando con curiosidad a su próxima clase de piano con su profesor… y yo también.
La semana siguiente llegó calma y de buen humor. Ella hizo tapping diligentemente todas las noches en la cama. Ya no necesitaba calmantes, y la clase de piano en la que tuvo que tocar fue un éxito. No tuvo negatividad alguna acerca de ello. Incluso informó que la actitud de su profesor había cambiado también – ¿o fue su percepción lo que cambió?
El segundo aspecto del miedo, o pánico escénico es la percepción de una amenaza existencial. La percepción puede ser errónea, mientras que la reacción es verdadera, con algunos síntomas atávicos del estrés extremo.
Por ejemplo: para un niño chico la aceptación y el cariño de los padres es vital. No puede vivir sin que le sustenten sus padres. Si éstos se enojan con él cada vez que recibe una nota mala en la escuela, entonces el fracaso escolar representará en su mente una amenaza existencial. Si es muy chico, no puede luchar, ni huir, cuando se halla en una situación amenazante, como, por ejemplo, una prueba. ¿Cuál será su reacción? El control cortical del comportamiento no es completamente desarrollado en los niños. Bueno… el pobrecito se hace pipí, lo que es parte de la reacción de hacerse el muerto.
Cuando un animal de preda no puede huir ni luchar, entonces se porta como un cadáver. Pronto después de la muerte se dilatan los músculos esfínteres – el de la pupila de los ojos, el del ano, y el de la uretra, con las consecuencias obvias. Eso es una señal para el predador, que la preda es añeja, incomible, hay que dejarla.
En mis talleres de miedo escénico varios músicos me contaron que minutos antes del comienzo de un concierto tienen que ir corriendo al baño.
En las personas que sufren de colón irritable, es posible que esta reacción atávica quedó como una reacción habitual, acondicionada frente el estrés.
Asímismo, cuando alguien tiende reirse sin ninguna razón obvia cuando está nervioso, es probable que se desató otra reacción atávica, la de amenazar al enemigo. Todos hemos visto perros que amenazan uno al otro: suben el labio superior, y muestran sus dientes. Los monos, igual. Una gran sonrisa puede ser, entonces, una muestra de que alguien está listo para enfrentar el desafío, y no simplemente señal del buen ánimo.
Y ¿la fuga? Todos conocemos casos, o hemos visto películas en las cuales el protagonista se escapa de su propia boda…
Mientras una boda puede que no sea una amenaza existencial, sin embargo, representa un tremendo cambio en la vida. Igual que un exámen, un recital, o un discurso. El éxito o el fracaso del cantar en el anfiteatro en la Quinta Vergara es de verdad definitivo para el futuro de un joven artista. Los exámenes son ejemplos obvios. Y, poder hablar públicamente sin miedo es fundamental para el futuro de un estudiante de leyes. De eso depende que será, ponte tú, un abogado estrella, o notario en una oficina en una calle oscura.
El miedo escénico está presente en la vida de los que actúan frente un público grande. Jugador de fútbol, entrenador, empresario, directivo, escritor y articulista, Jorge Valdano ha titulado su famoso libro „Miedo Escénico y Otras Yerbas”. Beto Cuevas, cantante chileno tuvo éxito con su título de 2008 „Miedo Escénico” – y se podría seguir la lista.
Mi hija se inscribió en un curso de inglés. Le gustaba todo: el idioma, la profe, y el grupo. Iba con buen ánimo tres veces a la semana. Pasó un mes, y vuelve tiesa y pálida: ¡la próxima semana habrá exámen!
Plop. A ella le gusta aprender, pero los exámenes son para ella una amenaza con humillaciones, vergüenza, y miedo. Me acuerdo un examen de historia. Ella estudiaba diariamente por semanas. Fabricaba de cartones, una enorme Linea de Tiempo, en que figuraban todos los siglos desde la época de Fenicia hasta la 2a Guerra Mundial, y los eventos respectivos. Aprendió de memoria, y repasaba varias veces todos los temas. Se fue llena de entusiasmo, esperando un gran éxito. Y volvió triste, casi llorando. ¡Sacó un uno!
Se alteró tanto que no pudo contarme lo que pasó, hasta el otro día.
¿Qué pasó? sacó un tema que sabía bien (lo sé porque me lo repitió de memoria varias veces). Y, quizás que truco hizo su subconsciente que habló sobre otro tema (lo que sabía bien, también). El profesor la escuchó, sin advertirle sobre la equivocación, y sonriendo le dio un uno.
Y ahora, años más tarde, llega pálida, porque en un curso de inglés habrá un examen.
Hoy en día ya sabemos que hay que hacer cuando nos ataca una emoción negativa fuerte: tapping. EFT hace que la vida nuestra sea más liviana. Pues, hicimos los golpecitos sobre los puntos de los meridianos energéticos, hasta que se calmó y el color volvió a sus mejillas. Le pregunté: „¿Qué piensas, cuál es el objetivo de este examen?”
La respuesta obvia es, que el profesor quiere chequear cuanto han aprendido los alumnos. Sin embargo, hay una respuesta de la cual los alumnos no son siempre conscientes: un exámen demuestra la calidad profesional del mismo profesor.
Dicen que no se puede enseñar nada a nadie, sino crear un ambiente en el cual se despiertan las ganas de aprender, y se presentan los temas con métodos que toman en cuenta las características de los alumnos.
Entonces, el exámen es de tres: se mide la maestría del profesor, las condiciones que ofrece la institución, y la motivación y las capacidades de aprender del alumno. Así que, ¡calma! No sólo a ti te van a evaluar. Y si tienes demasiado miedo, aplica EFT para tranquilizarte.
Los profesores eschuchan con un suspiro resignado las excusas de aquellos alumnos que dicen después de un examen frustrado: „Pero, ¡yo estudiaba, profe! ¡Estuve tan asustado, que se me olvidó todo!”
Lo curioso es que en muchos casos esto es verdad, aunque el profe, o los padres no lo crean.
Conozco un abanico de historias de jovenes que tuvieron tales bloques, tanto que toda su carrera profesional cambió rumbo.
Nunca se me olvidará mi examen de ingreso a una escuela de teatro. La tarea era recitar un poema. Yo he sido amante de la poesía toda mi vida, conozco muchos poemas de memoria, y tengo varios poemas propios publicados. Desde niña participaba en grupos de teatro, y mi sueño fue ser actriz o directora teatral. Y ¿qué pasó? En el examen que significaba la puerta al mundo de mis sueños, estaba parada delante del jurado, dije el título del poema que sabía de memoria desde hace muchos años, y – silencio. Repetí el título – y tampoco se me ocurrió el primer verso. Me vino un bloque tremendo. Era horroroso. Quería desaparecer de la tierra, fue tal la vergüenza.
La fobia o miedo de los examenes, los bloques, un „corto circuito” – todos son resultados de emociones negativas, y tienen sus raices en el pasado de uno. Con un poco de trabajo de detective, y con la ayuda de la Técnica de la Liberación Emocional se puede encontrar, y neutralizar dichas emociones, y lograr éxito en los exámenes. En el caso mío descubrí que mi madre por pura buena voluntad quizo protegerme de los dolores y peligros que se dan en la vida de una actriz. Aceptó mi decisión, pero siempre mencionó cositas negativas acerca del mundo del arte. Y mi subconsciente le hizo caso.